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- Vocación & Propósito | Nro 11 | 9 febrero, 2021

«Cuando remato siento esa euforia que me dice: dale para adelante»

Debora Erra, más conocida en el medio como Paka, es una arquera de fútbol once. Es un sinónimo de pasión, humildad, responsabilidad y resiliencia, ya que sufrió una secuencia de lesiones, pero ninguna de ellas le impidió volver a su hogar: la cancha y los tres palos.

Su trayectoria como futbolista de 11 comenzó a los 18 años en Excursionistas. Se acercó a las ligas más competitivas en Argentina cuando fichó en el Club Atlético Independiente (2011-2014). En 2014, firmó con el Deportivo Morón para ser arquera de futsal.  Después de un tiempo, hizo a la par dos temporadas de fútbol 11.  No sólo supo cómo llevar a las gallitas adelante para ascender a la primera de AFA , sino que también supo ganarse el corazón de lxs hinchas. En la temporada 2018-2019 fichó con Racing Club de Avellaneda. Renovó con todo su contrato para la temporada 2019-2020, convirtiéndose en una de las primeras arqueras en Argentina en firmar un “contrato profesional”. 

En paralelo, transcurre su vida como cualquier otra, trabaja de empleada administrativa en puerto madero. Cumple un horario de oficina de 9 horas, y después rinde al 100% en el entrenamiento. 

Camila Crivella: ¿Qué te genera pisar la cancha?

Paka: Me genera una desconexión con la vida real. Los límites de la cancha son otra vida. Es entrar a una zona donde un montón de emociones corren por tu cuerpo: te hierve la sangre, pasás de estar nerviosa o tensionada a sentir satisfacción de haber sacado alguna pelota. O el hecho de sentir ansiedad cuando el otro equipo se acerca y se me paraliza el cuerpo. O cuando remato, siento esa euforia que me dice “dale para adelante”. Es el momento por el cual me preparo y trabajo para dar todo lo mejor.  Es un lugar donde me vacío, libero todas mis emociones. Todo esto, y mucho más que no puedo explicar con palabras, eso para mí es entrar a la cancha. 

CC:  ¿Y el cambio de club?

P: Genera un cambio de sensaciones porque uno se aferra emocionalmente a la institución que representa.  De alguna manera es empezar de cero. Resetear la cabeza, tanto a nivel grupal como objetivos del club. En cuanto a lo personal, uno no solo va a querer ganar o salir campeona, sino también encajar en el plantel.

CC: ¿Te gustaría haber seguido en Racing?

P: Sí, me hubiese gustado seguir un año más, pero por una cuestión personal, nada más. Por la asignatura pendiente que tengo en cuanto a desempeño deportivo.

CC: ¿Cómo te cayó la rescisión del contrato? ¿Te lo esperabas?

P: No me lo esperaba. Aunque todo es posible por la evolución que tiene el fútbol femenino, porque ahora empezaron a existir las inferiores y las chicas llegan mejor formadas. Es lo que tiene que pasar, que salga alguien grande y entre una persona joven con futuro. Pero en este caso, lo respeto y lo acepto porque no me queda otra, aunque no estoy de acuerdo ya que todavía tenía más para dar. Irme con un “Che, gracias por todo” fue desalentador.

CC: ¿Te sentías en condiciones para seguir representando a la academia? 

P: Sí, plenamente.

CC: Ya sabemos que el cuerpo humano es un reloj silencioso. ¿Cómo vivís la relación entre tu rendimiento deportivo y tu edad?

P: Más allá de que tenga una edad que para muchos se considera “grande”, para mi puesto implica la cresta de la ola, es donde más experiencia tenés. Donde atravesaste un montón de situaciones: futbolísticas, discriminatorias, adaptación y evolución. Es más, si yo no trabajara te diría que rendiría el doble. Es verdad que alguien más joven puede tener mucho más estado físico que yo, como no, pero a nivel experiencia es fundamental el trayecto. Se trata del tiempo que llevas cumpliendo y ejercitando el rol. 

CC:  ¿Hace cuánto que atajas Paka?

P: Desde los 18 años. Y ahora tengo 31, un pequeño pero fructífero historial. 

CC: ¿Qué es lo que te enamora de los tres palos?

P: Uy, nunca me preguntaron eso. Yo creo que tengo una especie de conexión con la parte de defender la red. Es una cuestión de evitar el objetivo ajeno por así decirlo. No sé cómo explicarlo.

CC: Sí claro, tenés más arraigado el sentimiento de defender tu equipo, no de atacar.

P: Exacto. 

CC: Una vez que le tomaste cariño al arco ¿no quisiste ocupar otro puesto?

P: Te soy sincera, hubo momentos donde quizás tenía ganas de jugar, pero de central.

CC: Paka, ¿vos de central? Dejá, antes que me cortes las dos gambas prefiero encarar para el otro lado y hacerme gol en contra. 

P: (Se ríe) Fueron ganas esporádicas de jugar, quedate tranquila. Me di cuenta que mi lugar es el arco. 

Paka asiente enamorada. 

CC: ¿Qué sentís antes de un penal?

P: Antes sentía muchos nervios. Hoy lo vivo distinto, es un desafío. No me pone nerviosa atajar en sí, sino el contexto.

CC:  ¿Elegís un palo al azar o esperas? 

P: Espero, y voy a esperar toda la vida.

CC: ¿Cómo se sintió pasar de Morón a Racing?

P: Fue un cambio abismal. No solo en lo futbolístico, sino también a nivel estructura y personal. Me encontré con un panorama y un interés del club hacia el equipo que era totalmente diferente a lo que vivía de chica jugando al fútbol. Me daban ropa, viandas, materiales, un lugar donde entrenar. Para mí fue lindo e importante porque se suma a mi experiencia. Me gustó y lo viví bien. Me sumó positivamente en todos los aspectos. 

CC: ¿Te da miedo el retiro? 

P: Sí, es algo que lo pienso todos los días.

CC: Y lo que te da miedo es: ¿terminar el período en AFA, o no hacerlo nunca más en la vida?

P: El día que no pueda hacerlo más. Hasta los 45 tiro igual. 

CC: Y ahora que estás libre, ¿a qué club te gustaría representar?

P: Me gustaría representar a San Lorenzo, para sumar a mi currículum. 

CC:  ¿Te irías a probar o esperarías a que te llamen?

P: Esperaría a que me llamen.

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